Por: Julio Serrano
Hoy en día la gente se reúne para ver las partidas, vibra con grandes jugadas, se emociona… No es fútbol ni baloncesto. No estamos en el Santiago Bernabéu ni en el Vicente Calderón. Estamos en el salón de casa con los amigos disfrutando de la LVP. Que se vayan Real Madrid y Barcelona para dejar sitio a SK Telecom T1 y Newbee. Es la hora del deporte electrónico, y la cita de Gamepolis en Málaga solo fue un ejemplo más de hasta dónde han evolucionado los eSports en los últimos años.
Valencia, Bilbao, Madrid, Barcelona, Málaga… No se puede fijar una capital española del gaming. La era de Internet ha librado de cualquier barrera a la expansión de las modas. Nadie puede negar el nacimiento de una nueva forma de vivir la escena competitiva. De sentir unos colores y desear la victoria de tu equipo sobre cualquier cosa. Si habéis seguido las crónicas que escribí el fin de semana, sabréis que he cubierto para Mundogamers la Gamepolis de Málaga, un festival de videojuegos donde, a pesar de que los torneos ocuparon una gran parte del espacio y tiempo de la organización, el deporte electrónico no se vivió como debería.
La culpa de esto podría residir en la ínfima calidad presente en un juego de tanta importancia como League of Legends. El espontáneo combinado de Motroco fue el único equipo procedente del máximo nivel. Sí, una partida de LOL siempre puede ser divertida, aunque la jueguen cinco platas contra cinco oros, un nivel medio-bajo. Pero me refiero al caché que da un conjunto procedente de la LVP o proximidades. Al respeto que esto transmite para el torneo y el evento en sí. El día antes de la final tuve la oportunidad de charlar largo y tendido con Motroco. El famoso ADC opinaba lo mismo: “No existe nivel en este torneo. Nos enteramos de los 2.000 euros en juego y nos apuntamos”. Tristemente es así. Eran 2.000 euros “regalados” para su equipo. En FIFA ocurrió algo parecido, Delful-1, Ralfitita y Cerverus. ¿Cómo se soluciona esto? Pues, quizás, invirtiendo más dinero en premios de torneos y menos en youtubers. Es una opción. El objetivo es crear un plato apetecible para la escena competitiva nacional.
El punto vital es casi siempre el dinero, en todos los aspectos de la vida. 5.000.000 millones de dólares se embolsó Newbee en el mundial de Dota 2; SK Telecom T1, 1.000.000. Los deportes electrónicos crecen y cada vez se asemejan más al fútbol o cualquier otro negocio. La publicidad, los contratos, las marcas. Cada vez hay más elementos que, para bien o para mal, influyen en algo tan puro como es coger tu teclado y tu ratón (o mando) y echar una ranked o una mitica Copa Konami con tu amigo. Si lo pensáis, también era natural e inocente la acción de coger una pelota y comenzar un torneo de barrio, pero todo eso evolucionó y ahora se pagan más de 100 millones de euros por el fichaje de una simple persona, solo por que cambie de camiseta.
Pienso que algo similar le está ocurriendo al deporte electrónico. Está creciendo. Hay mercado y eso lo saben las marcas y las empresas interesadas. Sin embargo, esto no es malo, al menos no del todo. Gracias a este surgimiento de la escena competitiva cada semana podemos vibrar con la LVP de diferentes juegos. Ya lo comentó Ocelotem en la entrevista para Mundogamers: “Los eSports son imparables. Solo hace falta tiempo para que se integren en España como ya lo están haciendo en el resto del mundo”.
Cuando hablo de que la mezcla entre negocio y deporte electrónico no es malo pienso en la afición que crea y las buenas experiencias que genera en seguidores y participantes. César tiene 35 años y ha ido con su sobrino Carlos, de 11, a ver el torneo de LOL en Gamepolis. “No seguimos mucho las ligas profesionales, pero nos encanta sentarnos y disfrutar de la competición en vivo”. Como ellos, muchos simplemente gozan desde una silla o un sofá, o de pie, viendo cómo diez personas (suelo hacer referencia únicamente a LOL porque es lo que domino, aunque los eSports abarcan muchos juegos, por fortuna) se juegan el dinero o simplemente compiten para ganar. Hablo de la pasión por luchar y medirse contra los mejores. Hablo de Dani, con su equipo de Call of Duty Ghost (Enigma), que vino desde Tenerife a Málaga para competir. Únicamente porque disfruta de este mundo.
El gaming competitivo está creciendo y nosotros debemos crecer con él. Hay que apoyar este mundo que puede convertirse en la cosa más maravillosa del mundo o en la peor. Dinero, fama y torneos, todo es muy fácil de conseguir. Pero no olvidemos la esencia de todo esto: pasarlo bien.
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